Un título

La industria de la salud históricamente ha sido reticente a los cambios disruptivos generados por tecnologías exponenciales. Este escenario es habitual en sectores altamente regulados o con alto peso de la experiencia profesional de sus trabajadores.
La innovación tecnológica tiene un ciclo estratégico en el que ya nos encontramos inmersos y debemos contribuir a su desarrollo. En el ámbito de la salud ha adquirido un protagonismo creciente en la actualidad social y política; siendo una herramienta fundamental para afrontar los retos sociales, económicos y medioambientales a los que nos enfrentamos.

El asesoramiento de los profesionales del sector es imprescindible para los emprendedores, aumentando la legitimidad científica de sus proyectos y mejorando el acceso a la financiación.

La posibilidad de adquirir nuevos conocimientos, el reto de desarrollar nuevas soluciones, encontrar nuevas motivaciones más allá de la práctica clínica, contribuir a que la disrupción tecnológica vaya por el camino adecuado, prestigio social al desarrollar acciones de impacto real… son algunas de las motivaciones declaradas por los profesionales sanitarios que participan en estas actividades. Unido a todo ello está emergiendo la figura creciente del profesional sanitario emprendedor/inversor.
El universo de participantes en el proceso de financiación de empresas en las etapas iniciales del desarrollo ha aumentado enormemente en los últimos años en un escenario que se conoce como “Capital Riesgo Informal” pero con un alto grado de profesionalización y rigurosidad que se está incrementando de forma progresiva.

Subtitulo

— Rabindranath Tagore

Otro título

Este inversor toma sus propias decisiones de inversión, aporta su propio dinero, y en ocasiones su tiempo, a empresas no cotizadas promovidas por personas que le son ajenas en fases iniciales del ciclo de vida de sus empresas (pre-semilla y semilla).

Según el último informe publicado por AEBAN (Asociación Española de Business Angels), la gran mayoría de inversores se sitúa en la franja de edad entre 35 y 54 años con un perfil activo en el sector, con capacidad inversora hasta cien mil euros y con redes de Business Angels como fuente principal de identificación de inversiones. Conscientes del alto riesgo de sus inversiones el 68% dedica menos del 10% de su patrimonio total a esta actividad, siendo el segmento entre 25.000 y 50.000 euros donde se concentra el segmento más importante relativo a la capacidad inversora.

La inversión en empresas en etapas iniciales del desarrollo es una actividad netamente social. En el 93% de los casos se producen estrategias de inversión conjunta con otros inversores similares alcanzando en nuestro país el 20% del volumen de inversión de estas características en el sector de las ciencias de la vida y la tecnología siendo clave para el crecimiento incorporar inversores de alta experiencia en el sector para ampliar y mejorar el espectro y calidad de las inversiones.

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